Salud y cuidado

Desparasitación en los gatos

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Importancia de la desparasitación en los gatos

Las mascotas son miembros de la familia y, como tales, requieren de todos los cuidados y prevenciones que recibiría cualquier integrante del hogar para preservar su salud.

Por eso, animales de compañía como los gatos deben ser sometidos a desparasitaciones periódicas, tanto para prevenir deterioros en su salud como buscando evitar que, llegado el caso en que contraigan algún parásito, este puede ocasionar que alguien de tu familia se contagie producto del contacto con el felino. En algunos casos estos pueden llevar ya algún tiempo en el cuerpo de nuestro peludito y no mostrar ningun tipo de síntoma, hasta que en algún momento éste se manifiesta, por esta razón es bueno prevenir y ser cuidadosos, constantes con la desparasitación de nuestros gatitos.desparasitacion-en-gatitos-mallasymascotas

Es importante la desparasitación en los gatos ya que estos son muy susceptibles a contraer este tipo de organismos y convertirse en su huésped a raíz de sus hábitos diarios, ya sea cazando insectos o husmeando en esos rincones más sucios de la casa donde se acumulan miles de bacterias.

Podemos identificar que nuestro gato contiene parásitos cuando presenta sintomas como:

  • Diarreas y vómitos.
  • Inflamación estomacal.
  • Pérdida de peso.
  • Estreñimiento.
  • Deshidratación.
  • Anemia.

Por esa razón, aquí te contamos a qué edad debes empezar con la desparasitación en los gatos, con qué frecuencia repetir estos procesos y cómo hacerlo de la manera correcta.

¿Cómo desparasitar a tu gato?

La desparasitación en los gatos puede ser un proceso complejo que requiere de mucha paciencia y está lleno de contratiempos (y quizá de uno que otro rasguño). Normalmente, ya sea preventiva o como parte del tratamiento por un parásito ya presente, su método de aplicación debe hacerse vía oral.  

A continuación, te damos una sencilla lista de pasos que podrían ayudarte a salir ileso de este proceso:

  1. Ubica al gato en tu regazo y gánate su confianza. Envolverlo en una manta o toalla puede ser una buena idea para inmovilizarlo un poco.
  2. Sostén su cabeza por ambos lados, ubicando tus dedos a los lados de la mandíbula para mantenerla abierta. Recuerda mimarlo constantemente para evitar que se sienta asustado.
  3. Pon el medicamento, preferiblemente en la mitad de la lengua, de modo que al cerrar la boca trague por reflejo y no escupa el tratamiento.
  4. Cierra la boca del gato y mueve gentilmente su mandíbula hacia arriba (aquí se pone interesante).
  5. Masajea el cuello del gato suavemente con movimientos verticales que le produzcan la sensación de tener que tragar. Hazlo hasta que logres asegurarte de que ya tragó el medicamento.
  6. Luego, suelta progresivamente al gatito, asegurándote de que esté tranquilo.
  7. Finalmente, prémialo por su valentía, paciencia y buen comportamiento (así hayas salido del proceso con algún rasguño).

¿A qué edad y con qué frecuencia debes desparasitarlo?

La mejor que puedes hacer es empezar a desparasitar a tu gato desde muy pequeño, pues a estas edades tu mascota está mucho más desprotegida ante parásitos y microorganismos en general. 

Puntualmente, el mejor momento para la primera desparasitación es entre el primer mes y los cuatro meses. Luego, es preciso repetir las dosis a las 6 y 8 semanas y, finalmente, a los 3 y 4 meses.

Recordemos que dicha periodicidad está pensada para gatos bebés. Sin embargo, cuando los gatos nacen en condiciones muy adversas y son vulnerables desde que prácticamente están recién nacidos, probablemente sea necesario desparasitarlos a partir de la segunda semana. Esto te lo podrá indicar un veterinario tras hacer un chequeo rápido del gatito.

Cuando el gato alcance la adultez deberás repetir los procesos de desparasitación como mínimo dos veces cada año. No obstante, si es posible que desparasites a tu mascota cada tres meses, sería muchísimo mejor para su salud en términos de prevención y cuidado.

Recuerda que hay variables del entorno en las que vive el gato que podrían hacer que se requieran desparasitaciones más frecuentes. Por ejemplo, los “michis” que tienen acceso a exteriores de manera constante suelen requerir una frecuencia mayor entre cada tratamiento.